diferencias operadas

hay cosas que francamente no entiendo… ¿por qué se trata de uniformar lo diferente? desde hace poco en la televisión hemos asistido al desfile de gente que va donde los cirujanos plásticos, a modificar ciertas cosas que los hacen diferentes del resto.
cada vez con más frecuencia vemos gente disconforme con sus cuerpos, que el detallito aquí , que el arreglín por allá. frivolizando y desperdiciando una ciencia que debiera servir a propósitos verdaderos y ¡medicinales, que de eso se trata!
el caso que más me impactó (bueno, yo no veo televisión ejem!) fue el de un niño de más o menos seis años que tenía en su brazo un lunar muy grande, que abarcaba casi toda su extensión. el doctor, les advirtió a los padres que una cirugía de esa envergadura, en un niño de su edad era altamente riesgosa y complicada. que si fuera su hijo, él pagaría un curso de boxeo y un sicólogo.
pero la madre se oponía, quería la cirugía sí o sí, la señora temía que su hijo se sintiera mal cuando grande, por ser diferente del resto. decía que los compañeritos de curso, también de seis años, le decían sobrenombres, que le decían gorila, y ella no quería que su hijo sufriera por eso. el niño a esa edad ni siquiera comprendía por qué le querían sacar su lunar.
lo que esto refleja es el miedo a la diferencia que se ha impuesto en nuestra sociedad, un miedo completamente infundado. que si eres muy alto, bajo, gordo, flaco, negro, blanco, o lo que sea, son esos rasgos y particularidades los que van formando nuestra identidad y nuestra personalidad.

el niño hubiese sido mucho más maduro cuando grande, si desde esa edad le hubiesen enseñado a aceptarse y valorarse precisamente por ser diferente. es más, estoy segura de que la clase de gente que hubiese sido su amiga o pareja, entendería esa diferencia y la valoraría, como un rasgo distintivo o incluso como un rasgo atractivo. entonces su relación con esas personas hubiese sido más auténtica, más enriquecedora, mas desprejuiciada.

Si esta idea no le convence, por lo menos estará de acuerdo conmigo en que los padres vulneraron el derecho del hijo de decidir qué hacer con su lunar, si en su adolescencia o adultez, y aún aceptándose y valorándose, el niño decide libremente operar su lunar, entonces está en su derecho.

claro está que en este caso también existía la posibilidad de que el lunar pudiese, con el tiempo desarrollar un cáncer de piel, en un 3 o 4%, pero aún es la decisión del niño, cuando tenga la madurez suficiente, eso sí.

distinto es el caso de otro niño, que se sentía menos por tener una nariz con la punta partida, este niño sentía que nunca sería feliz sin una nariz “normal”, en este caso sí se justifica ayudar al niño en su proceso, incluso tomando la decisión más drástica que es la cirujía.

pero aún así subyace la objeción de la existencia de la maravillosa producción natural, que nos hace diversos, únicos. no hay que ocultar lo que nos hace diferentes, no hay que ocultar o negar que somos diferentes, porque es ese aporte el que nos hace poderosos, prevalentes. pienso ahora en los animales y su instinto de buscar al más diferente para procrear, ese mismo instinto primigenio, que los humanos tenemos y que nos empeñamos en castigar y reprimir.

tal parece que la cirugía estética llegó para quedarse y tal como los otros adelantos y avances científicos, queda al criterio de los que la manejan y exigen, pero una sociedad adulta y madura tiene la obligación de discernir cuando sea el momento de parar, espero que pronto estemos en esas condiciones. francamente.


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